Carne Asada

Las chuletas, las costillas, las salchichas, las hamburguesas… todas quedan deliciosas a la parrilla, asadas a las brasas o en barbacoa (o barbacue, como le llaman en Estados Unidos). Y por supuesto, a los chicos les encantan. Sin embargo, ya sabes que mientras más carnes rojas procesadas consumamos, más aumenta el riesgo de contraer cáncer colorrectal. Para no aguarte la fiesta, fíjate lo que afirman algunos investigadores del Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas: basta con que hagamos algunos ajustes en lo que cocinamos a la parrilla y la manera de hacerlo para reducir significativamente el riesgo de desarrollar cáncer.

Sally Scroggs, del Centro de Prevención del Cáncer del MD Anderson, ha preparado una lista de consejos para un asado a las brasas más saludable que compartimos contigo a continuación:

  • Evita las carnes procesadas como los “hot dogs”, la tocineta (tocino), el jamón, el salami y las salchichas. Según el Instituto Estadounidense de Investigación sobre el Cáncer, este tipo de carnes puede aumentar el riesgo del cáncer colorrectal. Los  agentes cancerígenos se forman cuando estas carnes se conservan y pueden dañar el ADN de las personas. Si no puedes eliminarlos del todo porque son los favoritos de los chicos o de tu esposo, sírvelos de vez en cuando.

  • Reduce la cantidad de carne roja que consume la familia. No tienes que privarte de los filetes o las hamburguesas, sino limitarlos a unas 3 porciones de 170 gramos (o 6 onzas) a la semana. Sustitúyelos por pescado o pollo (y quítale la piel antes de cocinarlo).

  • ¿Quemar la carne? Definitivamente no. Aunque se te apetezca ese pellejito tostado, ¡resístete! Cuando se queman las carnes a altas temperaturas, se forman sustancias llamadas aminas heterocíclicas (AHC) que dañan los genes y son las que aumentan el riesgo de desarrollar cáncer del estómago (gástrico) o del colon. Hay varias cosas que puedes hacer para reducir el tiempo de cocción a la a las brasas:
    • cocinar las carnes en el microondas o el horno convencional durante unos minutos y luego terminarlas de asar en la parrilla a las brasas
    • usar briquetas de madera o leña dura como el nogal en lugar de pino para reducir la temperatura de la parrilla. Es importante que limpies muy bien la parrilla después de cada uso para reducir la exposición a las AHC.
    • recuerda que la partes más negras y chamuscadas son las que más concentración de AHC tienen. Evítalas tú e instruye al resto de la familia sobre los peligros de comerlas.
  • Pon a marinar las carnes. Prepara una mezcla de jugo de limón, vinagre y hierbas aromáticas (salvia, romero, menta, albahaca) y deja marinar la carne en ella por lo menos una media hora. Además de darle más sabor, estarás reduciendo la formación de los AHC en una altísima proporción (hasta un 96%).

  • Opta por la carne magra. Al comprar la carne, escoge las de menor porcentaje de grasa. Quita toda la grasa que rodea a los filetes de carne roja o de las piezas de pollo con un cuchillo cuidadosamente. De esta forma se reduce la cantidad de grasa que gotea sobre el carbón o las virutas de madera y se produce menos humo que contiene carcinógenos potenciales. Menos goteo de grasa y menos humo es igual a menos riesgo de cáncer.

  • ¿Qué tal asar vegetales y hasta frutas? Los peligrosos químicos que se forman al cocinar la carne a la parrilla no aparecen cuando se cocinan frutas o vegetales.  Algunos, como los pimientos, la cebolla, calabacines, hongos (setas, callampas) y la piña (ananás) se prestan de maravilla para cocinar a las brasas (a la barbacoa). Incorpóralos al menú de tu próxima parrillada.